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Conservación

¿CÓMO CONSERVAR EL CAFÉ?

Los dos mayores enemigos del café son la humedad y el oxígeno. En este sentido es muy importante, tanto el recipiente en el que se guarde, como el tiempo de conservación.

Si el café debe conservarse durante más de una semana, será conveniente guardarlo en un recipiente hermético en el congelador; nunca en la nevera ya que la humedad se condensará en la superficie del envase y perjudicará gravemente al café. Si se guarda en grano, no hace falta descongelarlo para molerlo.

Por su parte, el oxígeno oxida los sabores volátiles. Una vez molido, la superficie que queda expuesta al aire es mayor, por lo que los aceites empiezan a evaporarse y el aroma desaparece. Por ello, la mejor recomendación es moler el grano justo antes de preparar la infusión. Como ésta no es una práctica habitual en el hogar, se suele optar por comprar café molido que, gracias a la técnica de envasado al vacío, llega en perfecto estado de conservación. Se recomienda que no se guarde el café durante más de una semana.

Siempre deberá optar por envases herméticos y limpios, dedicados únicamente a este producto. Además no debe guardarlo cerca de otros productos de aroma o sabor intensos; al igual que el té, el café absorbe rápidamente otros aromas.